
Las Doce Grandes Razas
Las Doce Grandes Razas son los primeros pueblos surgidos bajo la mirada de los Doce Dioses Primordiales, nacidos en los albores de la creación como herederos directos de los mundos recién forjados. Más antiguas que los imperios, más profundas que la memoria de los hombres y, en muchos casos, más cercanas a lo divino que a lo mortal, estas estirpes encarnan las fuerzas esenciales del cosmos: la mente, la energía, el espíritu, el tiempo…
Cada raza primigenia fue moldeada por la voluntad de uno o varios dioses, y lleva impresa en su naturaleza la huella de ese origen sagrado. Algunas fueron creadas para custodiar secretos cósmicos o proteger los equilibrios entre mundos; otras para poblar reinos salvajes, dominar elementos imposibles o servir como puente entre lo físico y lo trascendente. Con el paso de las eras, muchas de estas razas se elevaron como civilizaciones gloriosas, mientras otras cayeron en la ruina, se extinguieron o quedaron reducidas a leyendas fragmentarias.
En ellas conviven la grandeza mítica de la fantasía y la vastedad insondable de la ciencia ficción: no son solo pueblos antiguos, sino vestigios vivientes de una edad en la que la creación aún estaba en proceso, y en la que la divinidad, la materia y la conciencia formaban parte de un mismo lenguaje universal. Sus tecnologías, magias y conocimientos desafían las categorías de los pueblos actuales, pues provienen de un tiempo en que ambas disciplinas no estaban separadas, sino unidas bajo un mismo principio creador.
Presentar a las razas primigenias es adentrarse en la memoria más remota del universo de la saga: un pasado de titanes, guardianes, sabios y seres incomprensibles, cuyos legados todavía laten bajo la superficie de los mundos. Porque allí donde aún perduran sus ruinas, su sangre o sus secretos, también perdura el eco de la primera edad del cosmos.
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